Umami, el sabor del sabor

La brisa del mediterráneo hace bailar las finas agujas del centenario pino mallorquín que nos cobija bajo su robusta sombra. Se mueven ligeras, en un vaivén acompasado y lento, que acompaña a las nubes que cruzan, como de puntillas y sin querer llamar la atención, el cielo azul de esta encantadora casita de la playa.

Es curioso, pienso para mis adentros, cómo en verano el tiempo se desvanece de la misma forma en que lo hacen las olas que rompen en este instante contra mis pies descalzos. Miquel, el chef ejecutivo de este beach house, se sienta frente a mí, con una media sonrisa vestida de humildad, escudriñándome con sus ojos, tan oscuros como una noche de luna nueva y, sin embargo, tan llenos de luz. Un brillo sincero que sólo encuentras en ese tipo de personas que todavía entienden el mundo con el corazón y viven con pasión.

Con voz arrulladora, que casi se confunde con el espumeo de las olas, empieza a contarme su historia. Una historia de un alma viajera que baila con la pasión de un niño y acumula la sabiduría de quien ha vivido cien años.

“Creo que no hay nada más importante en la vida que no perder la curiosidad. Es lo que nos impulsa, lo que nos da alas, y nos hace evolucionar. La gastronomía despertó en mí una gran inquietud. Por eso la escogí como profesión. Creo que está llena de posibilidades infinitas y eso me inspira a afrontar cada proyecto como un reto. La carta gastronómica que hemos creado es un auténtico reto que desafía a lo que estamos habituados a encontrar: es una cocina respetuosa y elegante, con presentaciones rústicas, orgánicas, con una vuelta más. Respetuosa con el comensal, porque es saludable, y con el producto, porque los procesos de cocción que empleamos garantizan que su esencia permanezca intacta. Así ofrecemos la máxima calidad.

En realidad, nuestra gastronomía es una oda a la libertad, una invitación para recuperar valores olvidados: sentarse a la mesa, sin prisas, rodeado de gente a la que quieres, saborear las sonrisas y, acompañarlas de nuestros sabores umami. Esos que despiertan los sentidos y que te llenan de felicidad. Comer de forma consciente, disfrutando del momento. ¿Hay un placer más grande que ese? Imagínate si eso lo puedes hacer en un entorno como este! Un entorno que inspira nuestra carta que, como el mediterráneo, está enriquecida con guiños a otras culturas.

Pollo campero, tomates de temporada de intenso color rojo, atún fresco. También tenemos opciones vegetarianas, elaboradas con los famosos súper alimentos, y sin gluten: ensaladas de quínoa orgánica o la de aguacate con boniato, ideal para deportistas y foodies instagrameros. Cocas crujientes, con ventresca de atún confitada y panceta crujiente. El pa amb oli, perfecto para compartir, con embutidos selectos que lo convierten en una auténtica experiencia. Moules, mejillones con mantequilla de hierbas… Mi opción preferida, sin duda, es el mezzé, una combinación de origen árabe de salsas y aperitivos de la costa del mar mediterráneo con pan de pita, ideal para compartir en una mesa entre amigos. Con toda esa gente a la que aprecias y con la que a veces se discute de fútbol o de política mientras se comparte un buen vino. Esos con los que creas momentos sencillos, y a la vez extraordinarios, como nuestra cocina. Momentos que, en realidad, hacen que la vida tenga sentido”

La verdad es, que después de escuchar a Miquel Ripoll, sólo puedo decir que, si la vida y las cosas esenciales que la hacen grande saben a algo, es al sabor “umami”. Un gusto imposible de describir con palabras porque sólo puede paladarse con el alma.

Firmado.

MR.UM